martes, 17 de noviembre de 2015

CORPUS CHRISTI

CORPUS CHRISTI

(Adaptación de la leyenda del Corpus Christi de Peñalsordo)

POR ENRIQUE MANSILLA PIZARRO


   Hace varios siglos, en un pueblo extremeño llamado Peñalsordo, el general Cachafre y su lugarteniente Palenque estaban reunidos con algunos de sus soldados, tratando de idear un plan para conquistar el castillo de Capilla en el que se había producido un levantamiento moro.

–Palenque, vamos a reunir a nuestros amigos que tienen animales y les pedimos que nos los presten –dijo el general.

–¿Para qué, mi general? –preguntó Palenque.

–Pues mira, les atamos antorchas a los carneros y atacamos por la noche – respondió el general Cachafre.

–Y ellos se creerán que es un gran ejército y huirán –prosiguió Palenque orgulloso de haber adivinado el ardid de su general.

–¡Qué buena idea, mi general! –exclamó uno de los soldados.

–Pero... –protestó otro de los soldados cristianos que había estado escuchando en silencio– los cencerros harán mucho ruido y nos descubrirán.

–¡Ay! ¡Ay!, ¡hombres de poca fe...! –exclamó sonriente el general–. La solución es fácil, se los quitaremos.

   Tanto Palenque como el resto de soldados cristianos que habían asistido a aquella reunión se quedaron asombrados por el ingenio de su general y sin perder ni un solo instante empezaron con los preparativos. No fue difícil reunir ese fantástico ejército de carneros en tan poco tiempo, pues eran muchos los pastores cristianos que querían ayudar a aquel general al que tanto admiraban.
Ilustración Ángel Gómez Sánchez-Arévalo


   Por fin llegó la noche del ataque y los cristianos se dirigieron al castillo con ese ficticio ejército con sus antorchas en la cornamenta, al tiempo que se levantaba un gran bullicio al que contribuían los pocos soldados cristianos que estaban a las órdenes de Cachafre y Palenque. Los moros, al oír aquel estruendo, pensaron que un gigantesco ejército se abalanzaba sobre ellos y huyeron sin tardanza, de manera que al entrar al castillo solo encontraron a dos abuelos con su nieto Rafaelito, y dos vaquillas.


Ilustración Ángel Gómez Sánchez-Arévalo


   Los cristianos celebraron su victoria con entusiasmo y decidieron fundar la hermandad del Corpus Christi para conmemorar aquella gloriosa noche en la que unos cuantos hombres, dirigidos por el general Cachafre y su lugarteniente Palenque, consiguieron con su ingenio tomar el castillo de Capilla. 

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